Gabapentina para la dependencia del alcohol

La gabapentina fue aprobada originalmente por la FDA para tratar los trastornos convulsivos. También se ha comprobado su eficacia para una serie de trastornos en neurología (dolor neuropático, fibromialgia, síndrome de las piernas inquietas) y psiquiatría (insomnio, trastornos de ansiedad).

En los últimos años, han aumentado las pruebas de su eficacia en el tratamiento de los Trastornos por Consumo de Alcohol. En este estudio de 2014 (1), se demostró que Gabapentina:

  • Aumenta las tasas de abstinencia.
  • Disminuye las tasas de borracheras.
  • Disminuye el número de bebidas por semana.
  • Reduce los antojos.
  • Mejora el sueño, incluso en presencia de alcohol.
  • Mejorar los trastornos del estado de ánimo asociados al consumo de alcohol.

A primera vista, puede parecer sorprendente que la gabapentina ayude a tratar el alcoholismo, dados sus beneficios para trastornos aparentemente no relacionados. Para entender por qué esto tiene sentido desde un punto de vista farmacológico, es útil conocer un poco cómo funciona el cerebro, cómo afecta el alcohol al cerebro y cómo funciona la gabapentina.

A diferencia de las drogas como los opiáceos, el cannabis, la nicotina y la cocaína, no hay receptores específicos de drogas en nuestro cerebro para el alcohol

No tenemos receptores de alcohol en nuestro cerebro. En cambio, el alcohol afecta a una amplia gama de otros receptores, cada uno de los cuales tiene efectos específicos sobre nuestro comportamiento y cognición. Los más importantes son el glutamato, la adenosina, los opiáceos, la dopamina, la serotonina y el ácido gamma-amminobutírico (GABA). El receptor más relevante para la gabapentina es el GABA, que es un inhibidor neurológico.

Una forma fácil de pensar en los inhibidores es que funcionan como frenos de los impulsos neuronales. Ralentizan las cosas y disminuyen la comunicación entre las células. Cuando se bebe, el efecto principal es inicialmente una ralentización de la función cerebral. Estos neurotransmisores inhibidores son la base de los conocidos signos de intoxicación, como la somnolencia, la disminución de la atención, la falta de memoria y la confusión. En cantidades suficientes, el usuario podría perder el conocimiento, dejar de respirar y morir.

Manteniendo el Status Quo

Una de las principales estrategias de supervivencia del cuerpo es la homeostasis, que en latín significa «el mismo estado». Cada vez que se aplica un cambio ambiental al cuerpo, éste responde para contrarrestarlo y mantener las condiciones exactamente como están. Algunos ejemplos comunes son la sudoración cuando el cuerpo se calienta demasiado (termorregulación) y la micción frecuente si se consume demasiada agua.

El cerebro responde de forma similar a la exposición crónica al alcohol. Cuando se activa una cantidad excesiva de un neurotransmisor inhibidor («freno») como el GABA debido al consumo de alcohol, el cerebro lo contrarresta reduciendo el número de receptores o la sensibilidad de los mismos. Intenta restablecer el equilibrio compensando la inhibición del GABA. El cerebro pisa el acelerador. Pero cuando el consumo crónico de alcohol se detiene (al comenzar la sobriedad) y se quita el freno, lo único que queda es el pedal del acelerador pisado, y el cerebro queda repentinamente en un estado de hiperactividad caracterizado por la ansiedad, el insomnio, la agitación y, en casos graves, las convulsiones.

Cómo actúa la gabapentina

Aquí es donde entra en escena la gabapentina. Aunque no se sabe con exactitud cómo afecta la gabapentina al GABA, en general se acepta que, directa o indirectamente, aumenta la disponibilidad del GABA en el cerebro. En otras palabras, tiene algo en común con el alcohol. A través de sus efectos sobre el GABA, la gabapentina calma el cerebro, que es exactamente lo que se necesita para el estado de hiperactividad de un alcohólico recién sobrio (3). Se cree que esto da lugar a una reducción de la ansiedad y a una mejora del sueño (4, 5), ambos asociados a una reducción de las ansias de consumir alcohol.

Seguridad y efectos secundarios

La gabapentina es generalmente bien tolerada, siendo los efectos secundarios más comunes los mareos, el edema periférico, etc. No es una sustancia controlada.

Además de su capacidad para reducir el consumo de alcohol y mejorar los síntomas secundarios asociados a la dependencia del alcohol, existen características específicas del medicamento que lo hacen especialmente adecuado para ayudar al consumo problemático de alcohol, entre ellas:

  • No tiene interacciones peligrosas con el alcohol.
  • No se metaboliza en el hígado.
  • No tiene interacciones con otros medicamentos que tratan la dependencia del alcohol o con medicamentos que tratan la depresión y la ansiedad, dos comorbilidades comunes.

Dosificación

La gabapentina tiene un amplio rango de dosificación. Para las convulsiones, los pacientes pueden tomar hasta 4800 mg diarios. Para el sueño, las dosis oscilan entre 300 y 1800 mg a la hora de acostarse. Para el tratamiento de los trastornos por consumo de alcohol, la dosis típica utilizada en la dependencia del alcohol es de entre 900 y 1800 mg diarios. Las dosis más altas se asocian a un mayor beneficio.

  1. Tratamiento con gabapentina para la dependencia del alcohol: A Randomized Controlled Trial.

Importancia-Los medicamentos aprobados para la dependencia del alcohol se prescriben a menos del 9% de los alcohólicos estadounidenses.

Objetivo-Determinar si la gabapentina, un medicamento genérico modulador de los canales de calcio/GABA ampliamente prescrito, aumenta las tasas de abstinencia sostenida y de no consumo excesivo de alcohol, y disminuye el insomnio, la disforia y el ansia de consumo relacionados con el alcohol, de forma dependiente de la dosis.

Diseño, participantes y entorno: ensayo aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo, de 12 semanas de duración, con 150 hombres y mujeres mayores de 18 años con dependencia actual del alcohol, llevado a cabo entre 2004 y 2010 en un centro de investigación clínica ambulatoria de un solo centro, adyacente a un hospital médico general.

Intervenciones-Gabapentina oral (0, 900, 1800 mg/día) y asesoramiento guiado manualmente de forma concomitante.

Medidas de resultado principales-Tasas de abstinencia completa y ausencia de consumo excesivo de alcohol (coprimario) y cambios en el estado de ánimo, el sueño y el ansia de consumo (secundario) durante el estudio de 12 semanas.

  1. Gabapentina combinada con naltrexona para el tratamiento de la dependencia del alcohol

Objetivo: La naltrexona, un medicamento eficaz para la dependencia del alcohol, no funciona para todos. Síntomas como el insomnio y la inestabilidad del estado de ánimo que son más evidentes durante la abstinencia temprana podrían responder mejor a una farmacoterapia diferente. La gabapentina puede reducir estos síntomas y ayudar a prevenir la recaída temprana. Este ensayo clínico evaluó si la combinación de naltrexona y gabapentina era mejor que la naltrexona sola y/o el placebo durante la fase de abandono temprano del consumo de alcohol (primeras 6 semanas) y, en caso afirmativo, si este efecto persistía.

Método: Un total de 150 individuos dependientes del alcohol fueron asignados aleatoriamente a un curso de 16 semanas de naltrexona sola (50 m g/día ), naltrexona (50 m g/día) con gabapentina (hasta 1.200 m g/día ) añadida durante las primeras 6 semanas o placebo doble (N=50). Todos los participantes recibieron tratamiento médico.

Resultados: Durante las primeras 6 semanas, el grupo de naltrexona-gabapentina tuvo un intervalo más largo hasta el consumo excesivo de alcohol que el grupo de naltrexona sola, que tuvo un intervalo similar al del grupo de placebo; tuvo menos días de consumo excesivo que el grupo de naltrexona sola, que a su vez tuvo más que el grupo de placebo; y tuvo menos bebidas por día de consumo que el grupo de naltrexona sola y el grupo de placebo. Estas diferencias desaparecieron durante las semanas restantes del estudio. La falta de sueño se asoció con un mayor consumo de alcohol en el grupo de naltrexona sola pero no en el grupo de naltrexona-gabapentina, mientras que los antecedentes de abstinencia de alcohol se asociaron con una mejor respuesta en el grupo de naltrexona-gabapentina.

Conclusiones: La adición de gabapentina a la naltrexona mejoró los resultados del consumo de alcohol en comparación con la naltrexona sola durante las primeras 6 semanas después de dejar de beber. Este efecto no perduró tras la interrupción de la gabapentina.

  1. Ansiedad por beber: la gabapentina normaliza la transmisión GABAérgica en la amígdala central y reduce los síntomas de la dependencia del etanol.
  1. Tratamiento con gabapentina para el insomnio asociado a la dependencia del alcohol
  1. Insomnio, automedicación y recaída en el alcoholismo

Objetivo: Este estudio fue una investigación de las frecuencias del insomnio y su automedicación con alcohol en un grupo de pacientes alcohólicos, así como la relación de estas variables con la recaída alcohólica.

Método: Los sujetos fueron 172 hombres y mujeres que recibían tratamiento por dependencia del alcohol. Completaron un cuestionario sobre el sueño, medidas de la gravedad del problema del alcohol y de la depresión, y una polisomnografía después de al menos 2 semanas de abstinencia.

Resultados: Sobre la base de ocho ítems del Cuestionario de Trastornos del Sueño, el 61% de los sujetos fueron clasificados como con insomnio sintomático durante los 6 meses anteriores al inicio del tratamiento. En comparación con los pacientes sin insomnio, los pacientes con insomnio eran más propensos a informar del uso frecuente de alcohol para dormir (55% frente al 28%), tenían medidas polisomnográficas significativamente peores de continuidad del sueño, y tenían una dependencia del alcohol y una depresión más graves. Entre los 74 alcohólicos a los que se les hizo un seguimiento medio de 5 meses después del tratamiento, el 60% con insomnio de base frente al 30% sin insomnio de base recayó en el consumo de alcohol, una diferencia significativa. El insomnio siguió siendo un sólido factor predictivo de la recaída tras la aplicación de un análisis de regresión logística para controlar otras variables. Los antecedentes de automedicación del insomnio con alcohol no predijeron significativamente la recaída posterior.

Conclusiones: La mayoría de los pacientes alcohólicos que entran en tratamiento informan de síntomas de insomnio. Dada la posible relación entre el insomnio y la recaída, se justifican las preguntas rutinarias sobre el sueño en entornos clínicos y de investigación.

  1. Dependencia del alcohol: Neurobiología y tratamiento

Abstracto: Las consecuencias de la dependencia del alcohol afectan a graves problemas sanitarios, sociales y económicos. El objetivo de muchos estudios es comprender mejor los mecanismos que subyacen a la adicción al alcohol para elaborar nuevas estrategias de tratamiento más eficaces. El alcohol afecta a muchos sistemas de neurotransmisión dentro del cerebro. En general, el alcohol agudo aumenta la transmisión inhibitoria, regulando al alza el sistema GABAérgico y perjudicando la función glutamatérgica, interfiriendo así en el equilibrio entre las entradas sinápticas excitatorias e inhibitorias. Por su parte, el consumo crónico de alcohol, para restablecer el equilibrio, produce cambios neuroadaptativos que provocan una disminución de la actividad GABAérgica y un aumento de la glutamatérgica. También la función de otros neurotransmisores y moduladores se ve modificada por la presencia de alcohol, como la glicina, la adenosina, la serotonina y la dopamina. Además, también se ha establecido un impacto significativo del alcohol sobre el sistema opioide endógeno, la transmisión colinérgica nicotínica y el sistema endocannabinoide. En la actualidad, sólo hay cuatro medicamentos aprobados para el tratamiento de la dependencia del alcohol en Europa, que son la naltrexona, el acamprosato, el disulfiram y el más reciente nalmefeno. Entre otras estrategias prometedoras se mencionan los siguientes fármacos: baclofeno, topiramato, ondansetrón, aripiprazol, rimonabant y vareniclina. Además, el papel de las hormonas reguladoras del apetito, los moduladores neuroinmunes o los moduladores del sistema de respuesta al estrés del cuerpo en la reducción del consumo de alcohol es actualmente de gran interés, sin embargo, se necesitan más investigaciones.

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